Mombasa


Despertamos en el destartalado hotel de Mombasa, Palm Tree Hotel, y desayunamos.
Volvemos a pedir por enésima vez las toallas y, después de media hora y de ver que una de las trabajadoras del hotel empieza a entrar en algunas habitaciones en busca y captura de ellas, llega con dos ejemplares. Menos mal que Kati utilizó la suya que se seca en cero dos.
Salimos con las calles mojadas y amenazando lluvia hacia el Fuerte Jesús. Lo visitamos acompañados de un joven guía que nos explica todo muy bien.
Después callejeamos bajo la lluvia y entre algunas basuras lamentando lo que podría ser un precioso casco histórico.
Hacemos algunas compras y a Emili le cosen en plena calle su mochila descosida por 40 céntimos de euro.
Fotografíamos algunos rincones, edificios y una fábrica de cholas.
Nos tomamos un refresquito y salimos andando hacia uno de los mejores restaurantes hindúes de Mombasa.
Cogemos un tuk tuk para ir al hotel que se confunde de Barclays y nos lleva en dirección contraria. Aclarada la confusión nos deja sobre las 14:00 horas en el hotel donde esperamos a que nos recoja el personal del hotel de Diani Beach, Africanhuts.
Después de varias llamadas, puesto que no llegaban a la hora acordada, nos recogen a las 16:45 y nos transportan, pasando por el caótico ferry, desde la isla de Mombasa a Diani Beach.
Cuando pisamos el chozo de Diani Beach alucinamos con las instalaciones. Una enorme casa limpísima con piscina para nosotros solos.
El personal es muy atento y nos llevan al supermercado y a un restaurante regentado por un hindú y una española.
Caemos en brazos de Morfeo y con la sensación de ser turistas de primera clase.







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