Nos levantamos, desayunamos y nos despedimos de Jessie y su equipo.
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Despedida de Jessie y su magnífico equipo
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Después Jessie nos lleva en su coche a la parada de los matatus para el ferry. Enseguida salimos y al llegar cogemos el ferry que nos llevará a la isla de Mombasa. Para nuestra sorpresa el trayecto no es nada agobiante a pesar de la muchedumbre.
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Ferry para cruzar a Mombasa
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Vamos en tuk-tuk hasta la estación donde rápidamente encontramos un matatu directo a Malindi. Al final llegamos a la una, mucho antes de lo previsto.
Negociamos con un tuk-tuk que nos lleva a los Ripasso appartment donde como no está el dueño, le esperamos comiendo una pizza cuatro quesos...
Ya vamos notando que estamos en la pequeña Italia de Kenia. Kati se queda descansando mientras Serge y Emili se bajan a descubrir la playa. Allí se percatan de que incluso los autóctonos saben hablar italiano. Se toman una cerveza en La rosada donde se prevé una fiesta nocturna.
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| En la playa de Malindi |
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Mujeres vendiendo ropa a una italiana
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Nos reagrupamos en el espacioso apartamento donde al poco llega el dueño al que le pedimos una toalla, papel higiénico y el WiFi.
Nos aseamos y salimos a cenar en La Rosada. Aunque no hay casi nadie en el local observamos que la mayoría de las mesas están reservadas. Tras una exquisita cena bajamos a la pista de baile, sobre la arena, mientras va llegando la variopinta clientela de La Rosada.
Después de contemplar el eclipse lunar y unas cuantas copas, Serge y Kati se van al apartamento mientras Emili se queda un ratito más.
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