El cráter de Ngorongoro
Nos levantamos muy temprano pues eso nos habían dicho que hiciéramos para salir temprano hacia el Parque Nacional del cráter de Ngorongoro. Vemos algo el amanecer, pues la niebla nos lo impide. El desayuno tarda en llegar y la pareja de españoles - ella, por cierto, cumplía 30 años, así que en la mesa estábamos Emili, nacido en 1967, Kati, nacida en 1977 y Nerea, la mencionada cumpleañera, del 87 - algo nerviosa, habla con su guía.
Salimos tarde y sin comida puesto que, según el chófer, no habían previsto las cajitas con condumio para nosotros, así que nos lleva al pueblo y compramos lo que encontramos: samosas, un pan dulce y un huevo.
Emili y Cristiano van con el conductor a hacer las compras y, cómo no, Emili consigue hacerse amigo de un moto taxista del Madrid.
Emprendemos el camino hacia el Parque. Cuando llegamos no tenemos que esperar tanto como en el Tarangire pero nos da tiempo de tomar unos expresos y mirar una interesante maqueta.
Desde un mirador hacemos una foto de grupo bajo la niebla. ¡Guau, es espectacular el cráter!
Durante todo el camino nos acompaña el verde del paraje y la niebla. Vemos algunos masais que viven en el Parque en sus aldeas y con sus vacas.
Al bajar nos topamos con los primeros animales, un elefante macho grandioso, cebras, impalas, una hiena, búfalos y… ños con los ñus, son numerosísimos.
Espectaculares leones se dejan ver y flamencos, así como hipopótamos y creemos que a lo lejos se contempla un rinoceronte.
Kati, la meona, le pide al chófer que la lleve al baño y pasamos por una zona quemada en la que el negror del paisaje nos recuerda a nuestro amado rofe. Nos llama mucho la atención el contraste que se produce cuando las cebras pasean por él.
Llegamos al poco a un lago con un árbol enorme donde hay baños y Kati sale volando hacia ellos, bueno, hacia el de chicas.
Nos predisponemos a comer y en el lugar hay muchos pájaros y uno de ellos le quita de la mano, con una fuerza impresionante, la samosa a Kati. El gran pájaro quiere que sea vegetariana y deje de comer carne con picante… será.
Mientras, nos quedamos maravillados con la vida holgazana de los hipopótamos “bostezantes”.
El conductor nos lleva a toda prisa por la parte boscosa del Nogorongoro y nos despiden un rinoceronte al que avistamos a lo lejos, grandioso, y un elefante, más cerquita, con un blanco pájaro en su lomo.
Son muy llamativos y nos encantaron los diferentes parajes que hay dentro del Parque, digno de ser la octava maravilla del mundo.
Volvemos al campamento. Nos acicalamos y cenamos. Ha llegado un ruidoso grupo de jóvenes escandalosos.
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| Mujeres masai |
Esta noche tenemos nuevo espectáculo con el colofón final de la actuación de Emili que se une al cuerpo de baile.

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